La distribución en planta se plantea generalmente diáfana, con puestos de trabajo abiertos que recaen a la fachada principal, la cual tiene orientación sur, y varios despachos compartimentados en la fachada recayente a norte. En los extremos del edificio se concentran los núcleos de comunicación vertical y la zona de aseos. La rehabilitación ha dotado al edificio de una nueva envolvente que apuesta por una composición de huecos verticales, -de dimensiones similares a las propias del centro histórico-, y paños macizos, hechos con paneles prefabricados de hormigón, sin cuerpos salientes ni grandes voladizos. Una imagen integrada perfectamente en su entorno.

Del edificio existente sólo se ha mantenido la estructura original, con el refuerzo necesario para el cumplimiento de la normativa actual. La adaptación del edificio a los parámetros funcionales y normativos ha encontrado su principal escollo en la inclusión de todas las instalaciones técnicas necesarias para el correcto desarrollo de la actividad, las cuales precisan de una serie de condiciones y espacio mucho más exigentes que las usuales en el momento de su construcción.